LEE CON ATENCIÓN
Hace muchos años, en un lejano país, vivía una pastorcita que estaba muy triste porque una de sus cabritas había enfermado gravemente después de comerse una pantonada de pescada.
La pastorcita se llevó a la cabrita a la montaña más alta de todas. Allí vivía un hombre viejo y sabio, muy sabio, y le dijo:
— Hombre viejo y muy, muy sabio, ¿cómo puedo curar el dolor de panza a mi cabrita, que se dio un atracón de merluza y atún?
Aquel hombre viejo y muy, muy sabio cerró los ojos y reflexionó largas horas. Al fin, respiró profundamente y sentenció:
— Muchacha, lárgate inmediatamente y déjame en paz que tengo ya bastante trabajo.
La pastorcita obedeció la muy sabia sentencia de aquel hombre viejo y muy sabio, y se largó monte abajo.
Cuando llegó a su casa, a la cabrita se le había pasado el dolor de panza; todavía hoy los motivos continúan siendo un misterio.